Es curioso que esa política estadounidense, en lugar de debilitar el régimen político cubano lo ha fortalecido...
El gobierno que encabeza Raúl Castro ya ha comenzado la liberación de aquellos presos que bajo la legislación socialista cubana han cometido delitos. ¿No será el momento que Barack Obama haga lo suyo con los cinco cubanos que denunciaron acciones terroristas anticastristas y que permanecen detenidos en cárceles de Estados Unidos?
Más de alguien dirá que estoy loco porque hablo de presos políticos cubanos invisibles. Si todos los días se habla de ellos en la televisión, en la radio y en los diarios, acaparando titulares de portada, me alegarán. Se discutirá que tan “políticos” son. Un amigo cubano me argumenta que fueron juzgados de acuerdo a la Constitución revolucionaria, con derecho a defensa y todo.

Pero justo ahora que estamos a 26 de julio, aniversario del asalto al cuartel Moncada con que se inició la rebelión contra el dictador Fulgencio Batista, recuerdo a cinco cubanos que están presos en Estados Unidos. De ellos, la prensa jamás habla.
Ellos son Antonio Guerrero Rodríguez Ingeniero en Construcción de Aeródromos, poeta, dos hijos, sentenciado a cadena perpetua; Fernando González Llort, casado, graduado del Instituto de Relaciones Internacionales (ISRI), del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba. Sentenciado a 19 años de prisión; Gerardo Hernández Nordelo, casado, graduado del ISRI, caricaturista. Sentenciado a dos cadenas perpetua más 15 años de prisión; Ramón Labañino Salazar, casado, tres hijas, graduado de Licenciatura en Economía en la Universidad de La Habana, sentenciado a 30 años de prisión y René González Sehwerert, casado, dos hijas, piloto e instructor de vuelo, sentenciado a 15 años de prisión.
¿De qué se les acusa? De haber entregado información a su país sobre los planes de los anticastristas que violaban el espacio aéreo cubano de manera sistemática en avionetas. Precisamente, esa información fue entregada al gobierno de Estados Unidos para evitar una tragedia. Y el gobierno de Washington, en lugar de utilizar esa información para evitar las operaciones ilegales, la uso para detener a quienes la proporcionaban desde suelo estadounidense.
Los cinco cubanos fueron juzgados por tribunales estadounidenses que condenaron a dos de ellos a cadena perpetua y al resto a penas que superan los quince años de prisión. Pese a los esfuerzos internacionales para que la Corte Suprema de ese país analizara el caso, esta instancia rechazó estudiar los antecedentes del juicio. Actualmente los cinco cumplen sus penas en diversos estados de la Unión. Las esposas de dos de ellos no pueden visitar a sus maridos, pues se les han negado las visas respectivas para entrar al país.
Quienes rasgan vestiduras en Chile por los presos políticos cubanos, deberían hacer lo mismo por los cinco que se encuentran en Estados Unidos. Ese sí sería un aporte a la paz en la isla caribeña. El gobierno que encabeza Raúl Castro ya ha comenzado la liberación de aquellos presos que bajo la legislación socialista cubana han cometido delitos. ¿No será el momento que Barack Obama haga lo suyo con los cinco cubanos que denunciaron acciones terroristas anticastristas y que permanecen detenidos en cárceles de Estados Unidos?
Lamentablemente, algunos senadores chilenos, incluso algunos socialistas, con el afán de tener la cobertura mediática de los medios de derecha, se han subido al carro unilateral de la propaganda anticubana. El avance de la democracia y de los derechos humanos en el mundo, y particularmente en América Latina, requiere de actitudes ecuánimes, equilibradas. La democracia y el respeto a los derechos humanos se fortalecerá en esta parte del mundo en la medida que superemos el clima de Guerra Fría que Estados Unidos ha mantenido inalterable en el caso de Cuba, pese a la inexistencia del Campo Soviético.
Es curioso que esa política estadounidense, en lugar de debilitar el régimen político cubano lo ha fortalecido, al punto que nunca antes en su historia los revolucionarios caribeños habían contado en América Latina con una alianza de Estados como la tienen hoy a través de la Alternativa Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (Alba).
Marcelo Castillo S. El autor es académico y fue Director del diario La Nación. Miembro del Consejo Editorial de Crónica Digital.
Santiago de Chile, 23 de julio 2010 / Crónica Digital
http://www.cronicadigital.cl/news/columnistas/castillo/18058.html?VivvoSessionId=52e08aa04c498b160e8a2
Enrique Ubieta Gómez:
¿Para quiénes son útiles los presos?
Ahora viene el problema. Los ex presos llegan a Madrid. La prensa los acoge por unos días. Si tienen suerte, empezarán a vivir de su trabajo y no de la actividad subversiva, que era bien remunerada. Quizás alguno logre enganchar un puesto en la guerra del ciberespacio. Pero no es fácil, como decimos los cubanos, en medio de la crisis. No sé a cuánto pagarán los comentarios (las diatribas ofensivas o amenazantes que lanzan a los blogs de autores revolucionarios), pero si no las publicamos, no cobran. Poco a poco serán olvidados. Ya no sirven. Es decir, ya no son útiles para los antiguos promotores, para el imperialismo norteamericano.
La ecuación es sencilla: un contrarrevolucionario en las calles de La Habana vale algo, pero vale poco. No inspira a nadie. Los que pagan, los prefieren presos o en huelgas de hambre. Preferiblemente moribundos, o muertos. ¿Cuantas historias de secuestros y de golpizas públicas de quince minutos, sin testigos oculares ni huellas en la piel, ha tenido que inventarse Yoani, para poder suplir la crónica falta de espectacularidad o de heroísmo que padece su “disidencia” ciberespacial? ¿Sobre qué argumento montar la próxima campaña mediática? Fariñas tendrá que tomarse unas vacaciones antes de lanzar su huelga de hambre número 25 o 26, no sé. Y tener a mano un buen pretexto. Pero las Damas de Blanco se quedaron sin pincha. Sin objeto social, en el lenguaje burocrático de la empleomanía.
En el nerviosismo triunfalista empieza a vislumbrarse la desazón. Las demandas de las trasnacionales de prensa y de los políticos metropolitanos se travestían de razones humanitarias, pero el objetivo no era liberar a los mercenarios, sino impedir –esgrimiendo el chantaje--, que eso ocurriera. Lo que se quería –lo que se quiere--, es derrotar a la Revolución. Y un mercenario preso vale más que cinco en la calle y que diez en España. No ha pasado nada, dicen ahora. Raúl Rivero, cuya pluma de poeta se solventa en las redes de la derecha hispano-norteamericana (me refiero a la derecha-PP, no a la derecha-PSOE), asegura, según EFE, que la excarcelación es “una decisión unilateral” del gobierno cubano que no ha estado influida por las conversaciones con el gobierno español y la Iglesia Católica, una especie de jugada de engaño. El PP trata de prolongar todo lo posible el show mediático de los expresos en suelo español, con escaramuzas anti-PSOE.
La Revolución cubana sabe conversar, sobre cualquier tema, de igual a igual. Si el gobierno de Obama quisiera hacerlo, no encontraría obstáculos. Sin embargo, la escalada subversiva no se detiene. La USAID había licitado el pasado 18 de junio 3 millones 650 mil dólares para financiar programas y redes subversivos en Cuba: 500 mil para los que llama “presos políticos” y sus familiares; 1 millón 500 mil, para abrir espacios de “libertad de expresión” (estadounidense en Cuba); 500 mil para crear o fortalecer a los grupos religiosos y espirituales alineados a Washington; 500 mil para promover sindicatos privados; etc. Este dinero se suma a los 15 millones de dólares recientemente descongelados del programa Cuba de la USAID. ¿Recibir dinero de un gobierno extranjero con el propósito explícito de subvertir el orden en el país propio, no es un acto execrable y punible? Las leyes europeas y norteamericanas condenan a largas penas a quienes incurren en ese delito. Nadie se lo cuestiona. ¿Quién los llamaría “presos políticos”, o “de conciencia”?
Nada ha cambiado, si la Revolución no se desmorona. Y los viejos mercenarios ya no sirven. Ahora son solo bocas hambrientas en Madrid. Hay que buscar a los nuevos, a los sustitutos. Los hallarán, claro. Y serán detenidos y juzgados, como en cualquier ciudad del mundo. Serán los nuevos “héroes” mediáticos, estrellas fugaces de la guerra imperial. Las Damas de Blanco, otras por supuesto, y quizás algunas de las viejas nostálgicas que se apunten esta vez “de apoyo”, desfilarán con su gladiolo frente a las cámaras de CNN o de TVE. El circo recomenzará. Los presos son útiles para el imperio, solo para ellos, pero Cuba no tolerará la impunidad. La Revolución tuvo, una vez más, un gesto de altura política, de humanismo; pero Obama al parecer no tendrá la osadía política –los huevos--, de liberar a cinco presos políticos cubanos, esos sí, que lucharon por evitar la muerte de un lado y del otro del mar.
Compilación: EDUARDO SANCHEZ B / CDP Chile
























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